Mi Silencio

Han sido días en que he guardado silencio, e incluso un poco de rencor por todo lo que esta ocurriendo. Una contingencia que ha estremecido a todo un planeta y que nuevamente nos hace pensar, y nos vuelve a aterrizar (una vez más), de que no somos inmortales, ni seres invencibles, más bien, polvo de estrellas con la suerte de un soplo de vida, que respira, siente y ama; y así como tangiblemente somos de carne y huesos, tenemos una virtud de sentir, y reaccionar ante diversos estimulos y sentimientos que arrastramos desde una temprana edad.

Y es aquí donde quisiera detenerme, cuanto tiempo ha de ser necesario para volver a reencontrarnos, a volver a querernos, y a volver a amarnos, no solo como parejas o amigos, sino a darnos cuenta internamente, lo mucho que es necesario valorar nuestros sueños, nuestros anhelos, buscar nuevamente esa criatura indefensa que creció con anhelos y ansias de victorias, que veía como sus talentos comenzaban a desaparecer en la oscuridad de la mal llamada madurez. Tuvo que se necesario un colapso global para dejar de mirar hacia un «progreso» y volcarnos hacia nuestras familias, nuestros pensamiento, nuestras aptitudes, y aquellas cosas que hemos ido dejando a medida que el tiempo pasa, pero son las que nos dan vida, aquella creatividad que aflora cuando hace lo que amas, y que día a día olvidas por tener que trabajar. Hoy es un pequeño respiro para ese niño que necesita de sus talentos y virtudes para ser una persona, y que por tiempos y tiempo se ha ido postergando por recibir el fruto de su labor.

A veces siento pena por el ser en que me he convertido, o más bien, por perderme en mi propio camino, dejando de lado y truncando aquellos propios sueños que me han dado vida durante los años, y que por miserables estándares de tecnología, o la selectiva posición social que te puede brindar un empleo, que puede darte cierta solvencia económica, pero no te da esa solvencia emocional que el mundo necesita, y que hoy, a raíz de todo, nos hemos ido percatando lo valioso que es el Ser, y lo hermoso de ser humano, el reír, el llorar, el extrañar hijos, padres, hermanos y amigos, Sentirse privado de algo tan valioso en lo social y que por mucho tiempo hemos ido enmascarando detrás de una pantalla, que solo transmite lo virtual, lo falso, lo farandulero de la vida, pero aun así, vacío y sin sustento, que un abrazo sincero del ser querido te puede transmitir. Sin embargo, no puedo desconocer qué en tiempos de misantropía, han de ser necesarios.

Volviendo a mi raíz, a mi humilde y simple origen, si viera a ese niño cara a cara, y nos miraremos a los ojos, con aquella indefensa mirada llena de magia, quizás, utópicamente se desilusionaría de ver todos los ideales, anhelos y sueños que quedaron atrás. O tal vez no, tal vez sus ojos brillarían y entenderían lo que fue necesario dejar en el camino, y aceptar que todo lo que se ha conseguido, y crecido, han sido parte de una evolución, de una selección natural, y  que como resultado ha significado salir de una pobreza, no solo física, sino mas bien intelectual, de cuales aquellos sueños sesgados por una conciencia colectiva, y que me impulsaban a seguir un modelo económico y social que hoy no comparto, y que hace restarme de aquel mal llamado progreso, y que cada día que vivo en el, me aparta de mis emociones, de mis reales anhelos. Maduramente puedo decir, de aquella utopia visión, en el de un mundo sin maldad y sin oligarquía que nos esclavicen por preceptos legales, sea una realidad entre tú y yo.

Hemos ido evolucionando en la esclavitud, y voluntariamente de muchas maneras, nos amarramos y caemos en este vicioso circulo, en modelos económicos, sociales, y culturales, que nos despojan de nuestra real felicidad, de aquel amor eterno y primitivo que compartimos en este extenso y limitado planeta, de aquellos sueños rotos que fueron parte viva de la carne, y que eran tropiezos en mi evolución, y de aquella evolución que era necesaria para estar donde estoy hoy día.

Sigo sobreviviendo, sigo creyendo que el mundo puede ser mejor, de una manera utópica pero a la vez realista, de vernos cara a cara, de mirarnos a los ojos, y de sentirnos tan cerca. Que esta soledad sea parte del crecimiento y evolución. Sea la sal que condimente la tierra para crecer y mirarnos a los ojos con amor, para valorar nuestras familias, amigos y cercanos, que el dinero no lo es todo, mas bien es un medio (sobrevalorado) de lo que realmente es, y que nuestros brazos se fundan en amor y calor, al despertar en la siguiente madrugada.

 

©FromBakerStreet
Twitter: @FromBakerSt

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